La supuesta combustión espontánea de Mary Reeser

Mary Reeser unos años antes de su muerte. Fuente: Wikimedia Commons

La mañana del 2 de julio de 1951, a las 8 de la mañana, Pansy Carpenter fue a entregar un telegrama a su inquilina, Mary Reeser, de 67 años, en el 1200 de la calle Cherry en St. Petersburg, Florida. Al intentar abrir la puerta, se dio cuenta de que el picaporte de metal estaba tan caliente que no lo podía agarrar con la mano desnuda. Alarmada pensando que podía haber un incendio, volvió a su casa y llamó a la policía. Los agentes llegaron poco tiempo después y tiraron la puerta abajo. Al entrar en la casa, se dieron cuenta de que no había indicios de un incendio como tal, la escena que tenían ante sus ojos era mucho más escalofriante.

Alrededor de una silla, había esparcidas un montón de cenizas a las que parecía que había quedado reducida Mary Reeser. Una pierna, aún llevando una zapatilla de estar por casa, se conservaba intacta en el suelo. Según el informe policial, también se encontró su cráneo, que se había reducido considerablemente de tamaño, las fuentes más poéticas dicen que se redujo al tamaño de una taza de té. Se recogieron algunas esquirlas del suelo, parece ser que eran fragmentos de los dientes de la desdichada Reeser. Entre las cenizas, se encontró también una parte de su columna vertebral. 

Algunos objetos de la habitación presentaron signos de haber estado sometidos a una temperatura muy alta: el plástico de algunos aparatos electrónicos se había derretido y en el techo, había una mancha negra de hollín. Parece ser que la moqueta no sufrió ningún daño, ni tampoco un montón de periódicos viejos que estaba apilados junto a la silla en la que parecía que Mary se había convertido en ceniza.

Los rumores no tardaron en llegar. Los periódicos más sensacionalistas especulaban que podía tratarse de un caso de combustión espontánea. La combustión espontánea o autocombustión humana es un fenómeno pseudocientífico que cree que en algunos casos los humanos pueden arder sin una fuente de ignición externa, de manera espontánea. Hay más de 200 casos documentados de combustión espontánea en humanos, pero en la mayor parte se trata de testimonios de segunda mano poco fiables. Las combustiones espontáneas aparecen también con frecuencia en obras literarias e históricas. La ciencia y la medicina comparten una posición de escepticismo acerca de este fenómeno. 

La policía de Florida se vio sobrepasada por el caso. Enviaron al FBI varias muestras de la habitación y de los restos de Reeser con una nota en la que les pedían alguna explicación para un fenómeno tan misterioso, especialmente teniendo en cuenta el poco daño que había sufrido la habitación. El FBI llegó a la conclusión de que Mary Reeser se había tomado una pastilla para dormir, para las que tenía receta médica, y se había quedado dormida antes de poder apagar el cigarrillo que estaba fumando. El cigarro habría caído sobre su ropa inflamable, causando un fuego que se había mantenido vivo gracias a la grasa corporal del cuerpo de la mujer. A este fenómeno se le conoce como "efecto mecha". Los pocos daños ocasionados por el incendio en la habitación pueden tener que ver con que el suelo era de cemento y, por tanto, no inflamable.


Fotografía de la escena de la muerte de Jhon Irving Bentley, también achacada al "efecto mecha", cuyo cuerpo quedó reducido a cenizas excepto una pierna. Fuente: Wikimedia Commons

El efecto mecha es la explicación que se da en la actualidad a muchos de los casos de combustión espontánea y es la teoría que comparten el hijo de Reeser y su esposa. En este caso en concreto, han surgido voces críticas. Teniendo en cuenta que el cuerpo debe alcanzar unos 3000ºC para su completa incineración, parece increíble que la moqueta y los periódicos quedaran intactos. Igualmente, la reducción del cráneo no es una consecuencia del calor extremado. Con el calor, los tejidos blandos de la cabeza desaparecen. Sometido a un calor extremo, el cráneo puede llegar a explotar, pero su reducción de tamaño es algo inusitado. No se trata, además, de un rumor, ya que figura en el informe policial. 

A pesar de estas razonables dudas, las teorías alternativas que se han presentado no gozan de demasiada credibilidad. A parte de la combustión espontánea, desmentida por todos los especialistas reputados, se ha propuesto que Mary pudo ser asesinada, su cadáver cremado y luego vuelto a llevar a su apartamento. Sin tener en cuenta su tono novelesco, esta propuesta ignora, además, los electrodomésticos derretidos y el pomo ardiendo. Aunque el caso de Mary Reeser tenga puntos oscuros, parece que el "efecto mecha" es la explicación más plausible por el momento.

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